La mayoría de los edificios están sobre iluminados, y los empresarios terminan pagando por luz que no utilizan. A pesar que muchas oficinas cuentan con suficiente luz natural, las luces se mantienen encendidas y configuradas a un nivel superior del necesario durante la jornada laboral, tanto en espacios vacantes como en espacios desocupados: baños, pasillos, gradas, bodegas. Se estima que en promedio una oficina está iluminada 14 horas al día, y que por temas de seguridad, durante la noche el 20-25% de las luces de los edificios comerciales se quedan encendidas a un 100% de intensidad.
esde principios de la década de 1960, Joel Spira desarrolló con éxito el primer interruptor atenuador variable para cajas de pared. Hoy, 55 años después los interruptores han evolucionado y se han integrado a sistemas completos de control de iluminación que se conforma de atenuadores, sensores de ocupación, temporizadores, sensores de vacancia y sistemas de persianas y cortinas, que pueden ser monitoreados y administrados desde cualquier dispositivo de forma remota. La estrategia consiste en optimizar el uso de la luz natural a través de sensores que nivelan la iluminación artificial según la cantidad de luz natural disponible y cortinas automatizadas controladas según la posición del sol. Los beneficios que se obtienen es ahorro de energía, reducción de costos, espacios más flexibles, puntos para optar a la certificación LEED y el incremento de la productividad de los trabajadores.
Es un hecho que la iluminación influye en el bienestar y el estado de ánimo de las personas. La productividad puede aumentar entre un 5 % y un 10 % si se permite que los ocupantes de un edificio controlen el ambiente visual, de acuerdo a sus preferencias. Cuando más se atenúa, más luz se ahorra. El ojo humano no percibe entre el 90 y el 100% de iluminación, y se ha comprobado en edificios como el New York Times que se puede reducir hasta en 75% la luz sin que el trabajador lo perciba. De allí nace el concepto mercadológico de “ahorrar bajo la luz perfecta”. Sumado a esto, todas las fuentes de luz consumen menos energía cuando están atenuadas. En promedio, la atenuación en luces incandescentes o halógenas reduce aproximadamente un 20 % el consumo de energía, y duran hasta 20 veces más cuando se les utiliza con un atenuador. Una luminaria LED asegura un consumo hasta un 20% más bajo de energía que otras fuentes de iluminación. Además cuando es un LED de buena calidad, brinda un mejor flujo lumínico y tiene una durabilidad real de hasta 50,000 horas.
En el campo de la iluminación, la calidad tiene un precio que vale la pena cubrir. Invertir en luminarias adecuadas y en sistemas de control de iluminación no es un gasto ya que garantiza un retorno de inversión. La iluminación representa alrededor del 55% del consumo eléctrico. Normalmente el sistema de control de iluminación puede reducir el consumo de energía hasta el 60%, lo que se traduce en un ahorro de $1 por metro cuadrado.















